Cómo reconocer si mi ansiedad y otras emociones son normales

Esta situación de confinamiento y cuarentena que estamos viviendo es inédita para la gran mayoría de nosotros. Es una situación que puede dar lugar a un impacto psicológico importante, puede provocar una fuerte sensación de ansiedad, ansiedad sobre la que es importante saber que podemos controlar, contener y educar.


En general, los niños pueden acabar adaptándose más fácilmente a la cuarentena, mientras que los adultos, expuestos a la preocupación y ansiedad que genera el intentar saber y controlar todo aquello de lo que tenemos que hacernos cargo, estamos más expuestos a la preocupación y ansiedad.

¿Qué síntomas son los asociados a la cuarentena y el confinamiento?

Según indica el Grupo de Trabajo de Urgencias y Emergencias del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, podemos experimentar una serie de emociones de alta intensidad, y/o muy persistentes como:

  • Nerviosismo, agitación o tensión, con sensación de peligro inminente, y/o pánico.
  • No poder dejar de pensar en otra cosa que no sea la enfermedad, o la preocupación por enfermar.
  • La sensación de necesitar estar permanentemente viendo y oyendo informaciones sobre este tema.
  • Tener dificultad para concentrarte o interesarte por otros asuntos.
  • Dificultad para desarrollar tus labores cotidianas o realizar tu trabajo; sentir que el miedo te paraliza.
  • Estar en estado de alerta, analizando tus sensaciones corporales, e interpretándolas como síntomas de enfermedad, siendo que pueden realmente tratarse de signos normales habituales.
  • Dificultad para controlar tu preocupación y preguntar constantemente a los demás por su estado de salud, o advirtiéndoles de los peligros del contagio.
  • Percibir un ritmo cardiaco aumentado, respiración acelerada, sudoración, temblores sin causa justificada…
  • Problemas para conseguir un sueño reparador.

¿Por qué sentimos esto?

Los dos principales motivos que pueden influir en la aparición de esta sintomatología son el aislamiento y la incertidumbre.

Por definición, el ser humano es un ser social, sobrevivimos gracias al grupo, la familia, los amigos; dependemos de muchas otras personas actualmente, es por eso que sólo escuchar o pensar en la palabra aislamiento, puede resultar agobiante, y afectar a nuestro estado de ánimo.

La incertidumbre es un estresor de primer nivel, nos asusta no saber lo que va a ocurrir, nos tranquiliza la sensación de control. Cuando vivimos una situación nueva, desconocida, entonces experimentamos esa sensación de incertidumbre. En el caso que estamos viviendo ahora mismo, la información es tan abrumadora y tan cambiante a una velocidad sorprendente, que nos dificulta procesarla e intentar llegar a la sensación de control, de saber qué podemos esperar.

¿Qué podemos hacer?

Para contrarrestar los efectos psicológicos del aislamiento y la incertidumbre es importante tener en cuenta el riesgo desde el principio, y prevenir.

  1. Mantente en contacto con tu gente, y conversa. Hablar es una potente forma de canalizar las emociones, hablar con las personas más cercanas y de confianza sobre lo que está ocurriendo, sobre cómo lo vivimos y lo sentimos, puede ser una gran ayuda emocional para sobrellevar la situación.
  2. Limita la exposición a la información. Por supuesto que es importante estar informado, y más cuando nuestro contacto social se ve limitado, pero debemos evitar el exceso de información, para no arriesgarnos a caer en el pánico y la obsesión, ante la posibilidad de recibir informaciones contradictorias y hasta poco veraces. Procura centrarte en consultar uno o 2 canales fiables de información, quizás un vistazo al periódico a primera hora, y ver el telediario al final del día, sea suficiente.
  3. Establece rutinas lo más parecidas a la habitual. Esto ayuda a aumentar la sensación de seguridad y control. Establece una rutina diaria que te permita, más o menos, saber qué vas a hacer en cada momento del día.
  4. Utiliza la disciplina, esto fortalece la confianza en uno mismo. Plantéate pequeñas obligaciones, no sólo de trabajo o domésticas, incluso jugar con los niños, llamar a tus mayores y amigos, leer un libro pendiente, etc… Programarte estos pequeños retos y comprobar cómo los llevas a cabo te devolverá también la sensación de control.
  5. Intenta mantener una actitud positiva. Esto no significa que debas sentirte alegre, se trata de reconocer como difícil la situación, pero manteniendo una perspectiva realista y sabiendo que se trata de algo temporal que acabará y cambiará. La actitud positiva con respecto a tu estado de ánimo consiste en saber que aunque ahora mismo estes experimentando emociones negativas, estas no durarán siempre.

Si sientes que tu nerviosismo es abrumador, no consigues controlarlo, experimentas una tristeza persistente, o hay otras emociones que se dan de forma prolongada y que afectan negativamente a tu desempeño diario, laboral o en tus relaciones interpersonales, no dudes en consultar con un psicólogo. Podemos ayudarte a lidiar con el estrés extremo, enseñarte a encontrar formas útiles y constructivas de manejar la situación.

¿Y tú, cómo estás viviendo esta nueva situación de aislamiento? ¿Experimentas un fuerte miedo a la infección, a la enfermedad? ¿Te está costando afrontar con control este nuevo panorama? ¿O conoces a alguien de tu entorno que se esté viendo afectado emocionalmente y no sabes cómo ayudarle? Cuéntamelo en los comentarios.

O si tienes alguna duda sobre algo que no haya mencionado en el post, o quieres que escriba sobre algún tema que te preocupa o interesa, déjamelo en los comentarios. Estaré encantada de escribir sobre lo que me propongas.


Ana de la Calle

Psicóloga apasionada por su profesión, quiero compartir mi experiencia con cualquiera que pueda necesitar de una orientación y apoyo en su vida para sentirse verdaderamente mejor.

2 comentarios

Mariana Farias Orduña · 18 marzo, 2020 a las 1:20 am

Me parece que tus consejos son muy oportunos y indispensables para prevenir, situaciones de descontrol familiar. Y aunque el panorama en general es desfavorable, podemos ponernos tareas que en otro momento no contaríamos con la oportunidad. Así que hacer una lista de estas actividades y cumplirlas me dará la sensación de control y de bienestar al saber que estoy realizando tareas útiles. GRACIAS!!

    Ana de la Calle · 18 marzo, 2020 a las 2:11 pm

    ¡Efectivamente! Esa es una de las formas de encarar con actitud positiva la situación: una lista de actividades que en otras condiciones te sería más difícil llevar a cabo, además, según vayas viendo las que consigues efectivamente cumplir, estas te servirán de estímulo positivo para elevar tu estado de ánimo.
    Muchísimas gracias por tu comentario y aportación ¡y mucho ánimo!

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