¿Qué es un hábito?

¿Nunca te has visto a ti mism@ haciendo una y otra vez algo que sabes que no te viene bien, que no te es útil, incluso, que ni siquiera refleja lo mejor de ti mism@?

Casi la mitad de nuestras acciones consisten en hábitos.

Pero, ¿qué son los hábitos? Los hábitos son comportamientos que se desarrollan por haberse repetido en el tiempo.

Pero cuando hablamos de comportamientos, en este caso no tenemos que entender sólo las conductas, si no también los pensamientos y la forma de reaccionar a las cosas que nos ocurren, el cómo las interpretamos.

Por lo general pensamos que todo lo que hacemos está guiado por nuestras propias elecciones, por nuestras intenciones conscientes; pero, aunque no siempre nos demos cuenta, casi la mitad del tiempo hacemos lo que hacemos porque ya lo hemos hecho antes en circunstancias similares.

¿Cómo surge esto? Los hábitos son una herramienta de nuestro cerebro para conservar la energía y no hacer por tanto un gasto exagerado; los hábitos nos ayudan a simplificar y organizar nuestras vidas. La gran mayoría de nuestros comportamientos surgen como intento de satisfacer alguna necesidad, si la primera vez que elegimos llevar a cabo ese comportamiento, obtenemos un beneficio a corto plazo, lo más probable es que cada vez que se den las mismas o similares circunstancias, volvamos a realizar el mismo comportamiento. Cuando se repite asiduamente en condiciones semejantes, entonces el comportamiento se vuelve automático e inconsciente; se vuelve un hábito.

En este momento ya ese comportamiento es más como un acto reflejo, es algo que se desencadena por el lugar donde estamos, por la hora que es, por las personas que están con nosotros, o quizás por la forma en la que nos sentimos o aquello que estamos pensando. Entonces, ese comportamiento deja de tener tanto que ver con cuáles eran nuestras necesidades o intenciones cuando decidimos por primera vez llevarlo a cabo. Dejamos de ser conscientes, o apenas lo somos, del motivo por el cual decidimos comportarnos así, es lo que muchos llaman “funcionar en modo piloto automático”.

Malos hábitos

Igual que no somos conscientes de que lo que inicialmente fue una decisión meditada se ha convertido en reacción automática, otra cosa de la que podemos llegar a no ser conscientes es de que algunos hábitos que repetimos nos pueden llegar a causar sufrimiento.

Todos podemos llegar a crear hábitos negativos: podemos comer en exceso, fumar, trabajar demasiado, distraernos cuando tenemos algo importante que llevar a cabo… o pensar de forma negativa.

Cuando adoptamos un comportamiento porque el resultado a corto plazo es beneficioso, entonces podemos no tener en cuenta las consecuencias a largo plazo, aunque estas sean menos positivas, y ese comportamiento se puede convertir también en un hábito. Esto ocurre porque nuestro cerebro está dirigido principalmente a mantener o solucionar el cómo nos sentimos en el momento presente.

Entonces, ¿es malo tener hábitos?

Es importante entender que los hábitos no son intrínsecamente buenos ni malos. Como ya hemos comentado, son sólo la manera que tiene nuestro cerebro de minimizar el gasto de energía que llevamos a cabo durante toda nuestra vida. Lo que ocurre es que es fácil llegar a crear hábitos que nos aportan un alivio o un beneficio rápido, pero que a la larga nos perjudican, o cuando menos que no nos son ya útiles (aunque quizás si lo fueran cuando se establecieron).

Podemos desarrollar hábitos que sean poco saludables, pero igual de inconscientes y automáticos. Estos serían hábitos que nos generan un sufrimiento físico, mental o emocional intenso.

Cuando llegamos a actuar de formas que no son ya coherentes con nuestras intenciones o necesidades, sufrimos. Y muchas veces, los intentos fallidos de cambiar esos comportamientos pueden dar lugar a sentimientos de fracaso, culpa, desilusión o hasta resignación, lo cual, en el fondo, hace que esos comportamientos automáticos no saludables se mantengan.

También es importante para saber qué tan perjudicial puede ser un hábito, analizar que tan conscientes o inconscientes somos de él cuando se manifiesta.

¿Podemos entonces cambiar nuestros hábitos?

Todos tenemos algún hábito que nos gustaría cambiar, bien porque ya no nos resulta útil, o porque no refleja nuestras intenciones u objetivos.

Puedes estar incluso tentad@ de pensar que tus hábitos poco saludables o poco útiles reflejan algo negativo de ti, o que algo está mal en ti, que eres “imperfecto” o incluso “mala persona”. Tal vez ya has intentado muchas veces cambiarlos, y al no conseguirlo, has acabado pensando que es por que eres una persona débil, y que no eres capaz de ese cambio.

No es así, los hábitos, incluso los poco saludables, son el resultado del proceso natural de automatización, y no de defectos del carácter. Esos hábitos surgieron por intentos de satisfacer necesidades, por ejemplo, la necesidad de sentir alivio, protección o seguridad.

Lo que es importante es tener en cuenta que cambiar nuestros hábitos no es algo rápido ni fácil (desconfía de quien te intenta convencer de un método rápido e infalible para acabar con tus hábitos negativos). Del mismo modo que el que un comportamiento se convierta en automático lleva tiempo, ya sea ese comportamiento saludable o no; cambiar esos hábitos o comportamientos requiere de tiempo y esfuerzo.

Cómo modificar un hábito poco útil o no saludable

Si queremos dejar de llevar a cabo un hábito poco saludable, o sencillamente uno que ya no queremos mantener, tenemos que encontrar la forma de interrumpir el comportamiento que se convirtió en automático.

Como hemos señalado antes, los comportamientos que se convierte en hábitos están en gran medida determinados por señales del entorno, por las circunstancias en las que se dieron por primera vez y que se han repetido. De modo que, una de las maneras de acabar con ellos es hacer cambios en el entorno; o intentar evitar las señales que desencadenan la repetición de esos comportamientos.

Para ello, es importante por ejemplo, observarse activamente cuando llevamos a cabo el comportamiento, de modo que tengamos un mayor control sobre nuestros patrones de pensamiento y podamos encontrar el punto en el que romper la repetición.

Esta solución, como ya hemos visto antes, no es, algo rápido y sencillo de conseguir, como parece la propia aparición del hábito, pero, en terapia, se puede aprender a hacerse consciente de nuestros patrones, tanto de pensamiento como de comportamiento que nos están perjudicando, o que nos son poco útiles, y, una vez detectados, aprender estrategias para acabar con ellos y sustituirlos por otros mucho más útiles.

¿Y tú, tienes algún hábito del que te gustaría deshacerte? ¿Has intentado cambiar algún hábito y no has podido? ¿O quizás incluso, hay situaciones en las que te sientes mal sistemáticamente, pero no sabes bien por qué es así? Cuéntamelo en los comentarios.

O si tienes alguna duda sobre algo que no haya mencionado en el post, o quieres que escriba sobre algún tema que te preocupa o interesa, déjamelo en los comentarios


Ana de la Calle

Psicóloga apasionada por su profesión, quiero compartir mi experiencia con cualquiera que pueda necesitar de una orientación y apoyo en su vida para sentirse verdaderamente mejor.

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