Insomnio. Problemas de sueño

¿Qué es el insomnio?

No existe una definición única del insomnio que pueda aplicarse a todo el mundo. Por lo general, al hablar de insomnio nos referimos a la dificultad para conciliar o mantener el sueño durante largos períodos de tiempo.

La gente que afirma padecer insomnio puede presentar quejas diversas, las más frecuentes:

  • Dificultad para quedarse dormid@, tardar mucho tiempo en conciliar el sueño
  • Frecuentes despertares durante las horas de sueño
  • Despertarse muy pronto, y no poder volver a dormirse
  • A pesar de dormir un número de horas aceptable, no sentirse descansad@ al día siguiente.

La cantidad de sueño que las distintas personas pueden necesitar, es muy variable, por lo que el insomnio de cada persona afectada debe definirse en relación a las necesidades particulares de cada uno.

Para saber si el insomnio es o no un problema para cada uno, es necesario valorar la importancia o gravedad del mismo en función de tres criterios principales:

– La frecuencia con la que se repite (por ejemplo, el número de veces a la semana que se da)

– El cansancio provocado que se manifiesta durante el día, en las actividades cotidianas

– La valoración personal de la persona afectada sobre si el descanso ha sido o no reparador (si, por ejemplo, cada vez se encuentra más y más cansado)

¿Qué causa el insomnio?

Es importante tener en cuenta que el insomnio no es un trastorno en sí, el insomnio es un síntoma, lo que hay que determinar, para poder solucionarlo, es qué lo causa.

Si está causado por dolor o incomodidad, se debe tratar el problema físico que lo está causando.

Cuando es secundario a problemas personales o a trastornos psicológicos, entonces estos problemas es necesario afrontarlos directamente.

El insomnio puede estar causado por depresión, ansiedad; incluso, puede producirse por la excitación de la anticipación de un acontecimiento agradable.

¿Cómo afrontar el insomnio?

Aunque parezca obvio, lo primero que debemos hacer si creemos padecer un problema de insomnio, es averiguar nuestro patrón de sueño, cuánto y de qué manera dormimos y descansamos. Analizar no sólo las horas de sueño a lo largo de varios días, si no también la rutina asociada a nuestra forma de dormir.

Lo siguiente, es preguntarnos qué causas pueden estar influyendo en nuestros problemas de sueño. ¿Ha ocurrido, o está ocurriendo recientemente algo distinto, o con intensidad emocional suficiente, que pueda estar influyendo en nuestro estado al final del día? ¿hay algún problema, del tipo que sea, que nos tenga especialmente preocupad@s?

A veces, es bastante evidente qué nos provoca el insomnio, en muchas ocasiones, una vez solucionado el problema o la preocupación personal que tenemos, el insomnio dejará de afectarnos, pero… a veces puede ser una situación más difícil de solucionar, o puede ser algo que pensamos que ya ha desaparecido realmente de nuestra vida, pero continúa afectando a nuestro ánimo. Entonces, lo necesario es aceptar o afrontar aquello que nos ocurre o nos ha ocurrido.

Pero en ocasiones, no es tan fácil encontrar el motivo que nos está afectando, podemos pensar que no tenemos ninguna situación grave en nuestra vida, o sentir que tenemos asumido cualquier problema personal que se nos haya presentado, y por lo tanto, no encontrar la relación entre nuestras emociones y preocupaciones y ese problema de insomnio.

En ambos casos, el psicólog@ puede ayudarnos: 

En consulta, un psicólog@ nos enseñará a analizar nuestras rutinas y patrones de sueño, para, como hemos dicho, determinar si existe o no un problema de sueño, y exactamente en qué consiste.

También, si no somos capaces de encontrar el motivo o este no es evidente, el psicólog@ nos ayudará a analizar distintas circunstancias personales y el significado que tienen estas para nosotr@s, de modo que vayamos analizando y descartando hasta encontrar la explicación a lo que nos está ocurriendo.

¿Y los somníferos?

Irónicamente, según han demostrado numerosos estudios, una de las principales causas del insomnio es tomar somníferos.

Como he explicado antes, es fundamental averiguar cuál es el patrón de sueño que tenemos, pues la percepción del problema es muy subjetivo; sin embargo, una gran mayoría de los pacientes a los que se les prescribe algún somnífero lo reciben en función de su propia descripción de los síntomas; es decir, pueden únicamente explicar a su médico que duermen poco durante la noche, por lo que el médico puede acabar prescribiendo el fármaco basándose únicamente en la descripción subjetiva que del problema le haga el paciente. En numerosas ocasiones, las personas que reciben medicación para el sueño, desarrollan tolerancia al fármaco, y además pueden sufrir síntomas de rebote cuando se les retiran es decir, el fármaco pierde su efectividad; así nos podemos encontrar con que el paciente pedirá al médico mayores dosis. Si ese paciente intenta dormir sin la medicación de costumbre, o, si una noche toma una dosis menor, experimentará un efecto de abstinencia, por el cual se producirá una grave alteración del sueño; de este modo, ese paciente se convencerá de que el insomnio es todavía peor que antes y volverá a tomar más medicación para aliviarlo.

Unas pocas recomendaciones

A veces el insomnio es puntual, o puede ocurrir que tengamos que esperar unos días hasta que el profesional nos da cita y podamos plantearle nuestro problema; en ese caso, aquí van unas pocas recomendaciones para comenzar a mejorar nuestra rutina de sueño.

  • Acuéstate solo cuando tengas sueño.
  • No leas, ni comas, ni veas la televisión, ni te entretengas con móviles o tablets en la cama.
  • Cuando te metas en la cama, intenta relajar todos tus músculos.
  • No te obligues a dormirte, no pienses en lo cansad@ que estarás mañana ni en lo tarde que es. Intenta poner toda tu atención en cosas agradables que te hayan ocurrido ese día, en lugares o personas que te hagan sentir bien.
  • Si en 10 minutos no te has dormido, levántate y haz algo, por ejemplo, elegir un libro y ponerte a leerlo.
  • Pon siempre el despertador a la misma hora, y levántate cuando suene, aunque no hayas dormido nada o estés cansad@.
  • No duermas durante el día.
  • Si durante la noche te despiertas y ni consigues volver a dormirte, levántate y haz otra cosa, como leer, y no vuelvas a la cama hasta que no vuelvas a sentir sueño.
  • Intenta mantener un ambiente adecuado, que favorezca y ayude a conciliar y mantener el sueño: intentar tener una temperatura adecuada, evitar los ruidos, la luz, etc.
  • Recuerda que la preocupación aumenta tu fatiga más que si haces algo interesante cuando estás despierto.

Y tú, alguna vez has tenido problemas de sueño? ¿Has probado ya todo tipo de soluciones y necesitas recuperar tu ritmo de descanso? ¿O tienes a alguien cerca en quien reconoces alguno de estos rasgos, notas su sufrimiento, y no sabes cómo ayudarle? Cuéntamelo en los comentarios.

O si tienes alguna duda sobre algo que no haya mencionado en el post, o quieres que escriba sobre algún tema que te preocupa o interesa, déjamelo en los comentarios. Estaré encantada de escribir sobre lo que me propongas. 


Ana de la Calle

Psicóloga apasionada por su profesión, quiero compartir mi experiencia con cualquiera que pueda necesitar de una orientación y apoyo en su vida para sentirse verdaderamente mejor.

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