Sonríe

La típica recomendación que todos hemos oído alguna vez : “cambia la cara, intenta sonreír un poco”. ¿Te lo han dicho alguna vez?

En ocasiones cuando nos sentimos desanimados y alguien, con su mejor intención, nos aconseja algo así: “sonríe, ya verás que vas a sentirte mejor”, no solo no nos lo creemos, si no que además hasta nos molesta, nos pasa por la cabeza por ejemplo “si yo pudiera sonreír cuando quisiera lo haría, se deben pensar que estoy así por que quiero”… “no es tan fácil como poner una sonrisa y ya”, “esta claro que no saben por lo que estoy pasando, no me entienden”.

En parte tenemos razón cuando pensamos eso; la cosa no es tan fácil como sonreír a voluntad, pero… aunque parezca mentira, es verdad que si forzamos la sonrisa pueden ocurrir cosas sorprendentes en nuestro animo.

¿Engaño a mi cerebro? El Bótox

Y todo esto tiene una explicación: nuestro cerebro necesita información para interpretar cómo nos encontramos y decidir en consecuencia, una de las formas de adquirir esa información es a través de la propiocepción, esto es, el sentido por el cual se informa el organismo de la posición de los músculos. Uno de los lugares del cuerpo donde más receptores sensoriales hay es en la cara y en las manos. Por lo tanto, el cerebro busca información de la posición de los músculos de nuestra cara para “averiguar” cómo nos sentimos, esto nos lleva a pensar que si colocamos los músculos faciales en la posición de la sonrisa, indicaremos al cerebro que estamos bien, y lo contrario si los músculos faciales están con un gesto triste o enfadado.

Se han realizado estudios con personas tratadas con botox, observando que cuando se paraliza con esta inyección el músculo corrugador de la frente, esas personas tienen mucho más difícil enfadarse.

¿Por qué puede ser esto? El intercambio de información entre el cerebro y los músculos se da en ambos sentidos, no solo los músculos proporcionan información al cerebro a través de la propiocepción, además, el cerebro da órdenes a los músculos, como por ejemplo, si se está enfadado, el cerebro hará que se frunzan los músculos de la frente, pero… si el cerebro da esa orden, pero el músculo no responde, como sería en el caso de haber inyectado botox, el mensaje de vuelta hacia el cerebro es contradictorio, y por lo tanto la interpretación que nuestro cerebro hace es que no estamos enfadados.

La sonrisa auténtica

Del mismo modo, el gesto de la sonrisa, tiene la capacidad de producir, a través de ese intercambio de información entre músculos y cerebro, un impacto profundo en la parte prefrontal izquierda. Si conseguimos mantener esa sonrisa, sobre todo si conseguimos que el gesto sea lo más cercano posible a lo que se denomina “sonrisa auténtica”, es decir, contrayendo el músculo que rodea al párpado, además de los músculos de la boca; esa información de nuestros músculos conseguirá dar a nuestro cerebro la información de que nuestro estado anímico es positivo, el cerebro interpretará que estamos felices.

Por esto, la recomendación que tantas veces oímos, y tantas otras nos sienta mal: “cambia la cara, intenta sonreír un poco”, en efecto puede funcionar.

Ejercicio práctico: El lápiz de la sonrisa

Intenta ponerlo a prueba, durante una semana, cuando te levantes, ponte como objetivo mantener el mayor tiempo posible la sonrisa en tu cara. Pero como forzar una sonrisa cuando no nos sale de modo natural nos puede parecer complicado, te doy un truco muy útil aprendido de las recomendaciones de Elsa Punset:

Coge un lápiz, y mételo en tu boca en posición horizontal, sujetándolo entre los dientes con la boca en posición como si estuvieras sonriendo; intenta mantener el lápiz ahí al menos 15 segundos, para dar tiempo a que la información llegue a tu cerebro, conseguirás además de este modo relajar los músculos y calmar la respiración. Cuando retires el lápiz, te será mucho más fácil mantener el gesto.

Te dejo el enlace al vídeo de Elsa Punset, para que puedas ver claramente la explicación.

¿Y tú, has intentado forzar la sonrisa cuando te sientes desanimad@? ¿Te han dado ese consejo alguna vez y has sentido que no te entendían?

O si tienes alguna duda sobre algo que haya mencionado en el post, o quieres que escriba sobre algún tema que te preocupa o interesa, déjamelo en los comentarios.


Ana de la Calle

Psicóloga apasionada por su profesión, quiero compartir mi experiencia con cualquiera que pueda necesitar de una orientación y apoyo en su vida para sentirse verdaderamente mejor.

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